Desde Deportes Cronos te damos las mejores claves para entrenar cuando el mercurio parece haberse vuelto loco.

Con cada ola de calor, a los que solemos entrenar al aire libre se nos disparan las alarmas: ¿aguantaré o me desmayaré? Los médicos siempre alertan: practicar deporte con altas temperaturas puede ser peligroso.

Eso es cierto. Pero también lo es que, siguiendo a rajatabla unos sencillos consejos, podremos seguir entrenando también en pleno mes de julio (y agosto).

Es más, sabemos que las vacaciones y el deporte reducen notablemente el estrés y aportan cantidad de beneficios, de ahí que desde Deportes Cronos creamos que es el momento idóneo para combinar ambas actividades y no perder la forma física que hemos peleado durante el año.

 

Es innegable: a veces, practicar deporte en verano, además de incómodo, puede suponer un riesgo. Sin las debidas precauciones, podemos acabar con quemaduras de sol, problemas de circulación, picaduras de insectos y deshidratación. Y esto sería solo una parte.

A quienes les gusta entrenar al aire libre han de saber que, además, las altas temperaturas de estos meses pueden conllevar estos otros peligros: al aumentar el pulso con la actividad deportiva, el metabolismo y la temperatura corporal subirá a altos niveles en muy breve espacio de tiempo.

Si, además, hace mucho calor, aumenta la propensión a tener insolaciones, u otras dolencias menos graves, como náuseas, mareos o calambres, perjudicando así el rendimiento.

 

A continuación, desde Deportes Cronos te damos las claves para entrenar a pesar del calor para que no renuncies a tu rato de ejercicio físico:

  • Evita las peores horas de sol.

Mientras que en invierno se recomienda entrenar a mediodía para aprovechar la luz solar y el momento más cálido del día, en verano hay que evitar justamente esas horas del día, y entrenar a primera hora de la mañana o cuando cae la noche, donde las temperaturas serán más agradables y la exposición solar mucho menor.

Aunque pueda sonar algo obvio, son habituales los casos de insolación y golpes de calor por hacer deporte en horas de excesiva exposición solar.

  • Vigila tu hidratación.

Con altas temperaturas es recomendable tomar 1 ó 2 litros de agua antes de cada entrenamientobeber sorbos durante éste y, si es posible, tomar una bebida isotónica al terminar.

A través del sudor se pierden sustancias minerales que garantizan, entre otras cosas, la capacidad de funcionamiento de la musculatura y, como consecuencia, aparecen calambres.

Pero, ¡ojo! entrenar con el estómago lleno de agua no es lo más recomendable, por lo que se aconseja beber unos dos vasos media hora antes de comenzar el entrenamiento.

  • Escoge bien la ropa que te pones.

La recomendación es clara: utiliza ropa cómoda y funcional, ligera y de colores claros durante el entrenamiento. Escoge siempre materiales que te dejen transpirar y que permiten la ventilación, descartando al máximo cortes ceñidos para evitar los rozamientos con la ropa.

Las prendas que elijas, sería muy conveniente que también cubrieran la mayor extensión posible del cuerpo para protegerte de picaduras y de los rayos de sol. Respecto a la cabeza, es una zona delicada, por lo que creemos indispensable cubrirla bien. Una gorra es ideal para absorber la mayor parte del calor.

  • ¡No olvides la protección solar!

Nuestra piel está constantemente sometida a los rayos UV del sol incluso en zonas con sombra, por lo que has de protegerte contra los peligros causados por quemaduras solares. En el mercado podrás dar con fórmulas específicas para deportistas, con texturas o formulaciones adecuadas para el entrenamiento.

  • Compra repelente de insectos.

Es el momento del año que más trabajo tienen los insectos, así que para evitar que te distraigan en tu entrenamiento mientras tratas, inútilmente de espantarlos, y sobre todo, las temidas e incómodas picaduras, hazte con un producto repelente. Existen en pulsera y crema, pero los más eficaces son los aerosoles.

  • Cuida lo que comes.

Escoge alimentos de temporada con un alto contenido en agua, como verduras de hoja verde, y frutas como el melón o la sandía. Añade a tu dieta platos líquidos y fríos como gazpacho u otras cremas. Y evita bebidas alcohólicas o con cafeína, que favorecen la deshidratación.

  • Reduce la intensidad.

Lo más normal del mundo es que notes que en verano aguantas menos, te cansas más rápidamente y te cuesta la vida recuperarte tras hacer ejercicio.

El motivo de todo esto es que los grados de más afectan a nuestro organismo, que ha de adaptarse a las temperaturas elevadas. Si bajas la intensidad o practicas cardio en lugares cubiertos hará que no sea tan duro. Modifica tu rutina y prueba con actividades de fuerza en lugar de ejercicio aeróbico.

 

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