El verano llamará a la puerta en poco más de quince días y el calor lo hará, como siempre, un poco antes. Será el momento de desmelenarse a la hora de vestirse y de empezar a usar prendas de ropa, sobre todo en la playa, que muestren nuestra humanidad en todo su esplendor. El problema es que el invierno ha sido largo y quizás hayamos acumulado esos kilos de más que, con la llegada de los bañadores y la manga corta, ahora nos hagan pensar que necesitamos perder peso rápidamente e iniciar con urgencia la popular operación bikini.

 

Pero año tras año, desde DEPORTES CRONOS, repetimos lo mismo, con los mismos resultados. Si queremos un resultado diferente, tendrás que hacer cosas diferentes.

 

Quizás, el primer error sea precisamente este pensamiento de que debemos estar más delgados para lucir cuerpo en verano, en lugar de pensar en estar más delgados, en caso de que sea necesario, para tener mejor salud. No nos debería importar la época del año ni deberíamos tener un objetivo tan volátil, ya que después del verano, ¿nos va a volver a dar igual todo?

Y si las prisas nunca son buenas consejeras, tratar de perder mucho peso en poco tiempo es otro error que solemos cometer. La búsqueda de una pérdida de peso rápido antes del verano no es una buena idea. Normalmente se basa en opciones muy drásticas que se traducen no tanto en pérdida de grasa como de agua corporal. Además, suelen estar basadas en la restricción de un cierto tipo de alimento o macronutriente.

Tampoco es la mejor de las ideas plantearse objetivos irreales. La gente pretende perder 10 kilos en un mes, algo que no es posible, al menos sin poner en riesgo la salud, y es que para conseguir esta utopía a menudo se recurre a las llamadas “dietas milagro”, no son más que aquellas dietas que nos prometen perder muchos kilos en muy poco tiempo y que pueden llegar a perjudicar nuestra salud.

El problema principal con estas dietas es que, además de que suelen ser caras, cuando dejas de hacerlas vuelves a recuperar tu peso y unos cuantos kilos más de propina. Eso es así porque el cuerpo ha estado demasiado tiempo en déficit y quiere recuperar las kilocalorías que no hemos comido. Además, esas dietas nos dan unas pautas completamente erróneas de lo que tiene que ser una dieta equilibrada, y de este modo juegan con nuestra salud tanto física como psíquica.

Si perdemos mucho peso de golpe, lo primero que perdemos es líquido corporal y también masa muscular. Podemos vernos delgados, pero eso no quiere decir que sea una bajada de peso correcta, ya que cuando queremos adelgazar, lo que a nuestro cuerpo le sobra es grasa, no masa muscular ni líquido. Y si nos fijamos en el daño psíquico, veremos que nos pueden hacer rechazar alimentos que son completamente saludables, hacernos muy restrictivos con nuestra alimentación y eliminar el placer y el disfrute del simple hecho de comer, entre otras cosas.

Aquellos que asumen el gran riesgo de restringir determinados alimentos, lo más común es que dejen de comer hidratos o que incluso empiecen a alimentarse a base de un único alimento. Algo que provoca una transgresión dietética, una carencia nutricional y por supuesto el posterior efecto rebote, con la consiguiente frustración por no poder conseguir mantener el peso, y esa sensación de que se ganan muy rápido y cuestan mucho de perder.

Por eso, si queremos adelgazar de cara al verano, lo que necesitamos es hacer un cambio de chip, entender que el concepto dieta está obsoleto y que debemos ir más allá. Debemos pensar en un cambio de estilo de vida que nos permita tener un peso saludable todo el año y tener excesos puntuales como en verano o en Navidad, ya que de este modo incluso con esos extras mantendremos el peso.

Además, si hacemos dieta, en cuanto creamos que hemos llegado a nuestro objetivo, si llegamos, dejaremos de hacerla, por el simple hecho de que nos la hemos impuesto, no la hemos hecho porque nos encantaba, y volveremos a nuestros antiguos hábitos, seguramente no tan buenos, y así nunca conseguiremos tener un peso saludable y correcto de por vida.

No obstante, desde DEPORTES CRONOS queremos darte algunas claves que os pueden ayudar.

  • Lo primero es ponerse en manos de un profesional de la salud, como un nutricionista titulado. Y en todo caso no esperar al último momento y empezar con algunos meses de antelación.
  • Para poder bajar de peso sin riesgos para el organismo hay que seguir una dieta variada basada en verduras, ensaladas, frutas. Las legumbres son fabulosas ya que contienen hidratos de carbono de absorción lenta, por tanto, tardaremos más tiempo en volver a tener hambre y también tienen mucha fibra. Consumir carnes magras como pollo, pavo, conejo, pescado y huevos.
  • Para beber, si optamos por bebidas vegetales de soja, avena, o almendras, hay que comprobar que también estén enriquecidas con vitamina D, calcio y que no tengan azúcares añadidos.
  • Hay que evitar los refrescos azucarados y beber sobre todo agua e infusiones. También hay que eliminar los embutidos.
  • A veces apetece algo dulce y tampoco hay porque privarse, ya que es absolutamente compatible con adelgazar. Eliminar los alimentos azucarados como los dulces, la pastelería, o las galletas es imprescindible, pero se puede comer una o dos onzas de chocolate negro del 75% o más. Tampoco hay que saltarse comidas, ya que más tarde tendremos mucha hambre y comeremos lo primero que encontremos concluye.
  • De todas formas, los remolones que quieran acelerar la pérdida de peso ante la inminencia de las vacaciones, pero sin poner en riesgo su salud deberían asegurar una ración de vegetales en cada comida y en cada cena, que debe estar compuesta de 200 gramos mínimo, nada de una hoja de lechuga con la hamburguesa, y siempre en el doble de proporción que proteínas y cereales.
  • También es importante no pasar hambre, para lo cual podemos pasarnos a los alimentos integrales, que sacian más y nos permiten llegar a la siguiente ingesta con menos apetito, además de calmar la ansiedad y evitar el picoteo. Añadir un puñado de frutos secos por el mismo motivo, también es de gran ayuda.
  • La fruta, mejor entera, tres piezas al día, y nada de zumos, batidos o smoothies. Como ya se ha dicho, es básico tener el agua como bebida principal, beberla de forma abundante, y en todo caso darle sabor de forma casera.
  • Estructurar bien las comidas, aunque ello implique comer seis veces al día, planificar y organizar el menú, practicar el batch cooking, cocinar una tarde para comer toda la semana–, son cosas que nos ayudarán a comer sano y perder peso.
  • Y por último, tener presente que aunque cambiemos nuestros hábitos y comamos más sano, para adelgazar también es muy importante hacer alguna actividad física. Podemos hacer running, aunque haga frío, pues al correr ya entraremos en calor. O, si no nos apetece, hacer bicicleta estática en casa. Subir a pie y olvidarse del ascensor es otra alternativa. No hay ninguna excusa para no moverse.

Aunque quizás el mejor consejo de todos sea el de no cometer excesos durante, precisamente, el verano, pues suele ser habitual que tengamos pocas ganas de volver a hacer dieta en setiembre. Con la depresión post-vacacional, el inicio de la rutina de trabajo-cole-niños-invierno, ya si acaso decidimos que empezamos pasado fiestas. Y así, año tras año, cogemos unos kilos en verano porque nos pasamos haciendo “extras”.

 

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